Durante una de las presentaciones cuando estuve en la sede de Nestlé para un viaje patrocinado la semana pasada, discutimos una encuesta que miraba cómo la gente definía la salud. Fue muy interesante ver las diferentes maneras en que la gente pensaba en la salud, y me alegró ver que el «peso corporal saludable» se clasificaba hacia abajo. Pequeñas victorias! Algunas de las respuestas incluían «sentirme bien conmigo mismo», «estar en forma», «tener energía» y «ausencia de enfermedades».

En nuestra sociedad, a menudo se habla de la salud como si fuera blanco o negro. Estás sano o no estás sano. Las conversaciones un poco más matizadas sobre la salud hablan de ella como si fuera un espectro. Sin embargo, la salud no es algo binario, y se ve diferente para diferentes personas en base a sus valores, situación de vida y perspectiva. Mientras pensaba en escribir este post, leí este artículo del duque Isabel Foxen que habla de la salud como una matriz multidimensional, y creo que es una forma mucho más útil de pensar en ello.

La idea dualista de la salud se desmorona cuando empiezas a pensar realmente en ello. Imagina a una persona joven viviendo una vida activa, saludable y sin preocupaciones. Entonces un día se le diagnostica un cáncer incurable de etapa IV. Aunque tenían el cáncer dentro de ellos, todavía se consideraban sanos.

Imagine que a pesar de su diagnóstico, esa misma persona mantuvo una actitud positiva, se mantuvo activa dentro de sus limitaciones, rió, pasó tiempo con amigos y personas que amaba, e hizo todas las cosas que disfrutaba. La gente no consideraría a esa persona sana porque se estaba muriendo, pero quiero decir, ¿no lo estamos todos? ¿Y cómo se compara esa vida con la de alguien que no está enfermo, pero que está ocupado por la ansiedad, los miedos, la tristeza y el aislamiento social?

Creo que esos ejemplos demuestran que la forma en que definimos la salud es… extraña. Personalmente, creo que la salud se trata mucho menos de la ausencia de enfermedades, y más de cómo vivimos y nos enfrentamos a las circunstancias de la vida. Es más la parte mental la que importa en la calidad de vida más que la física. Sin embargo, la mayor parte de la discusión sobre cómo mejorar la salud se centra en la salud física, específicamente en la comida y la forma física.

Mientras que hay factores en la salud que están fuera de nuestro control (la genética, por ejemplo), hay otros sobre los que tenemos algún control. La actividad física y los patrones alimenticios juegan un papel, pero no es todo. Cuando vemos los comportamientos que promueven la salud, creo que tenemos que mirar más allá de la comida y la forma física. Aquí hay 8 maneras de mejorar su salud que no tienen nada que ver con la dieta o el ejercicio

Desarrollando una buena higiene de sueño // Todos sabemos por experiencia cómo la falta de sueño afecta a la salud mental (no se metan conmigo cuando he dormido menos de 7 horas), pero también tiene un gran impacto en la salud física. Intenta meterte en la cama casi a la misma hora cada noche, desarrolla una rutina para acostarte (como beber una taza de té caliente y leer un libro), apaga la televisión una hora antes de acostarte y haz algunos estiramientos ligeros o una respiración profunda para relajarte.